rss
email
twitter
facebook

Y qué queda?

Y casi metódicamente cada fin de año empezamos a hacer resúmenes, reflexiones, a tomar decisiones... como si los 364 días anteriores no nos dieran el tiempo para pensar. Pensar en qué nos queda, qué abandonamos y qué tomamos la opción de cambiar.

Últimamente la soledad de la habitación ha dado para quedarse pegado mirando el techo y pensar, qué estoy haciendo por estos lados? con mi vida? A veces parecen tantos los desafíos que miro a futuro y la incertidumbre es tanta, que me gustaría poder entender para qué nos movilizamos tanto si, al final, la luz se apaga en un momento inesperado, siempre inadecuado, y tanta ambición de conquista queda en nada.

Pero tal vez el andar simplemente vagando la vida, sin propósitos, no tiene sentido. Se vuelve rutinario. Monótono. Insípido. 

Por eso a este año le pondría DESAFIO. Entendiendo que el anterior fue el cierre de muchos ciclos, el comienzo de muchas pérdidas, y la meta para este año era estabilizar todo aquello que había quedado destruido, coger los pedazos restantes de la obra construida y empezar nuevamente a rediseñar. Y pareciera que no me fue tan mal. 

Sentí intensamente ese volver a amar, esta vez con calma, con sanidad, con cuidado y responsabilidad. Me permití ser querido, abrazado, acogido. Crecí en lo laboral, y me lancé a mil aventuras que hace un año quizás ni siquiera me hubiese sentido capaz y hoy me tuvo dejando el lápiz al finalizar la tarea con una sensación de satisfacción indescriptible. 

Deje de sentir mi trabajo como un trabajo, y me enamoré de todo lo que hacía, del proteger, del guiar, del cuidar, del enseñar, de aprender. Y el pago real de las labores realizadas dejó de ser la cifra numérica en mi boleta de honorarios y pasó a ser la sonrisa de aquellos con quienes se establece lazos, el abrazo fuerte que te mantiene firme cuando hay menos fuerza y las palabras que de alguna u otra manera te van retroalimentando que vas bien en el camino... no en mi camino, sino en el de ir descubriendo a aquellos con quienes vas interactuando.

Un año que se tiño de aquello que quizás antes no había disfrutado tan intensamente, se llenó de AMOR. De ese incondicional, en que te valoran y aceptan tal cual eres, sin pretensiones de cambiarte y hacerte desarraigar de lo que te es natural y espontáneo. Tal vez luego de esta reflexión me dedique a re construir esta historia vital y guardarla retratada de una vez por todas. Superando ese miedo medio necio de pensar que la vida será tan irónica de hacerme desaparecer cuando termine hacer el resumen ... como esa relación que termina justo cuando decís "estamos de lo mejor"

Creo que el próximo año me dedicaré a esta meta.. al recopilar internamente todos los aprendizajes adquiridos, incorporar las nuevas experiencias y dejar hojas en blanco para lo que vendrá de acá en adelante...

Mal que mal, independiente de lo que venga en lo próximo, no hay nada que me haga arrepentirme de este año pues creo que ha sido el que he vivido con más goce y energía. Gracias.


Con-fianza

Si nos va mal en una prueba, le echamos una culpa al profesor. Si terminamos una relación, crucificamos a quien nos deja. Si se nos pone en duda, responsabilizamos a quien tiene la duda... todo, antes de reflexionar qué de nuestro actuar genera la desconfianza.

Estamos poco acostumbrados a hacernos cargo de nuestras decisiones, de nuestras acciones, de nuestros dichos, nuestros silencios. Y obviamos que estos movimientos tienen consecuencias, que se perpetúan en su repitencia y genera ruido cuando sus apariciones son reiteradas.

El hacerse cargo va mucho más allá de aceptar el error, de considerar posible la percepción del otro. Implica aceptar que lo que hicimos repercute en el otro en una intensidad y tiempo que a veces es incomprensible para nuestros propios parámetros... pero son eso... "nuestros". Es el otro quien vive y emociona la experiencia, quien sufre la incomodidad, a quien se le retuerce el estómago. Por tanto, una apertura y comprensión implicará el poder abrir los brazos las veces que sea necesario para dar fortaleza y seguridad a quien aún teme volver a ser herido. Será la fianza[garantía] necesaria para mantener y fortalecer la credibilidad que deseamos.