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Volver?

No recuerdo cuándo fue la última vez que ocupé este espacio para escribir. Más de diez años al menos.


Y pese a que la entrada anterior parecía la despedida a una era oscura de malas decisiones, hoy parece que nos reencontramos con ese lado sombrío que generaba incertidumbre, fragilidad e inquietud.

¿Por qué de nuevo así? ¿Por qué retomar con una lágrima recorriendo el rostro y no haber aprovechado a transmitir ese período en que las sonrisas tuvieron un lugar permanente y protagónico en la vida? ¿Qué me pasa con el dolor?


De fondo llueve. La intensidad del agua cayendo quizás se asemeja a las ganas que tengo de expulsar todas estas lágrimas hasta sentirme vacío. Sí, vacío. Porque atesorar y sentir no parecen ya opción. Puede que me vea fuerte, puede que muestre mucha solidez, pero nada más lejano a la realidad hoy.


Sigo siendo un niño que quiere sentirse contenido, abrazado, querido. Que espera cerrar los ojos y descansar, sin tener que estar alerta a lo que ocurre alrededor, al peligro o el abandono. Porque el corazón está herido. Lleva meses así, esperando confiar. Y lo intentó. Buscó latir de nuevo, quizo confiar y soñar. Creer en la magia y el happy ending. La realidad se encargó de instalar otro escenario.


Llegaste tú. Acompañando con tu sonrisa un proceso de decadencia emocional que se venía arrastrando meses e iluminaste este alma que estaba atada a un destino que no quería transitar. Le agregaste música, tu humor, tus caricias y un proyecto que se fue concretando hasta terminar representando la mayor historia romántica, embelesando a nuestros testigos y ambientes. Por la magia que transmitimos, por la honestidad que había en nuestros ojos y en esas risas cómplices que solo en nuestra conexión emergía.


Luego decidiste avanzar solo. Desconectarte. Abandonar el proyecto por razones que quizás, en ese momento, siquiera entendías. Pero decidiste igual.


Tras eso llegaste tú. Con el abrazo contenedor de meses que guiaba y resguardaba de ese terreno sombrío que de nuevo rondaba el mundo. Y el corazón se encantó, te vio sonreir y quiso sonreir. Te vio feliz y quiso compartir ese sentimiento, desafiándose a dejar por un lado el temor y la inseguridad. Porque te veia buena persona. Y, si bien era un riesgo, esa cualidad auguraba que no harías nada que fuera a golpear un músculo que ya estaba sensible tras los azotes de realidad que había recibido anteriormente.


¿Por qué?¿Cuál fue la necesidad de tomar un corazón ya dañado y herirlo de nuevo sin piedad? Ilusionarlo y abandonarlo. Cuando ya había empezado a latir fuerte, cuando irrigaba vida nuevamente a cada centímetro de este ya viejo ser. ¿No podía haber un poco de tacto al tomarlo en tus manos?. Se le negó la oportunidad de ser cuidado de la inacertividad y la ironía. Como también de ser protegido con aquellas palabras bonitas y caricias que quienes se acompañan, y quieren, supuestamente dicen al otro para consolidar ese vínculo incipiente que les une.


Veo las líneas y creo que afloran emociones con las que no quiero conectar.

Veo desenlaces que me aterran terminen ocupando un lugar real en esta historia.

¿De dónde saco energía y esperanza ahora?

¿Qué me asegura que el cariño que pueda de nuevo emerger sea sincero, constante y afectivamente responsable?

¿Qué falta dar para recibir algo que sienta justo a las intenciones que hay detrás de cada vez que intento querer?



Cuando todo partió

Las melodías que hace varios años le dieron partida a este espacio.
Leerse es abrir páginas, cerrar libros, recordar lecciones y confirmarse que la vida tiene mucho aún para escribir... afortunadamente.
Tal vez es momento de volver a escribir...

Verte


Creo que estoy al fin sentado y percibiendo lo que han sido estos últimos meses. Meses en donde pareciera que nada ha tenido un sentido claro, dedicándome únicamente a divagar y merodear una realidad que se ha percibido ingrata o muy distinta a lo que recordaba sentir en las últimas líneas escritas.

De repente las cosas desaparecieron. Todo cambió. Y esa maldita y odiada ironía, que ya asumo como parte de mis días, se hizo presente quitando aquello donde estaba sustentando todas las esperanzas de un verdadero cambio en lo que consideraba una cruz que acarreaba por quién sabe qué motivos.

Y no fue así. De repente los días se volvieron tan tortuosos como el iniciar estos párrafos... surge una y otra vez sin que concrete en algo que me permita sentir que el proceso llegó a algo definitivo, dando paso a un nuevo ciclo.

Porque en realidad, pensaba hace unos días, estos últimos meses no desapareció sólo un vínculo de mi cotidianidad sino que se fue parte de algo que había re-construido con exagerado esfuerzo luego de estar hecho trizas por años. Se vino abajo una pared sólida que protegía lo último que guardaba de ilusión respecto a los sueños, las expectativas y las proyecciones de un compromiso compartido, un íntimo lazo entre dos. 

Se rompió, dejando caer aquello que atesoré tanto para no volverme un sujeto gris como tantos otros que veo a diario deambulando por las calles, indolentes e insensibles ante el mundo y sus emociones, desesperanzados de lograr la realidad idílica soñada en la infancia y que, pareciera, los años te fuerzan y enrostran como algo utópico de alcanzar.

No desapareció solamente la persona a quien dedicarle los "te amo", sino que se fueron las ganas de volver a decirlo. No sólo se desvaneció el gen infantil que me permitía disfrutar los detalles de una relación y tratar de brindarte las sorpresas más grandes del mundo, sino que se fueron las esperanzas de reencontrarme con esa cotidianeidad llena de magia que me hacía brillar los ojos como un nene.

No quiero decir que me cagaste la vida. La vida por fortuna hace rato la hice girar en más elementos que únicamente el corazón... o quizás me permití llenar el corazón de más cosas que sólo una relación. Pero sí creo que no entenderé jamás cómo pudiste destruir algo que te mencioné me era tan valioso, así sin más... sin tomar en cuenta mis esfuerzos, mis entregas, mi comprensión (y omisión) infinita. Esa misma cualidad que hasta aún después de "terminados" pudiste seguir usando para tu bienestar y regocijo. 

Y me acuerdo cuando te definías como buena persona.. cuando decías que no mentías.. que creías en la fidelidad... y que no harías daño. Pareciera que ninguna de esas palabras terminó siendo cierta. Por lo que me siento prácticamente un pelotudo por haberlas considerado.

Leyendo esto, siento que estas se vuelven las líneas más directas que he escrito en este espacio. Los párrafos anteriores nunca fueron tan claros y buscaban, intencionalmente, filtrar la realidad con la reflexión de esta cabeza que da vueltas y vueltas con todo lo que le ocurre.

Hoy siento que es necesario ser así de directo. No contigo, sino conmigo. Porque creo que tengo que darme cuenta que la buena voluntad contigo no sirve, y la buena disposición no encontrará jamás algo bueno pues pareciera que en definitiva no lo hubo. Pues si todo lo vivido no te permitió tener un poco de decencia y cuidado en el manejo de esta relación, antes ni ahora, significa para mí que nunca importó lo suficiente para reconocer que tuviste a alguien que, con imperfecciones y todo, te amo cien por ciento. 

Hoy creo que por fin logro verte.

Y qué queda?

Y casi metódicamente cada fin de año empezamos a hacer resúmenes, reflexiones, a tomar decisiones... como si los 364 días anteriores no nos dieran el tiempo para pensar. Pensar en qué nos queda, qué abandonamos y qué tomamos la opción de cambiar.

Últimamente la soledad de la habitación ha dado para quedarse pegado mirando el techo y pensar, qué estoy haciendo por estos lados? con mi vida? A veces parecen tantos los desafíos que miro a futuro y la incertidumbre es tanta, que me gustaría poder entender para qué nos movilizamos tanto si, al final, la luz se apaga en un momento inesperado, siempre inadecuado, y tanta ambición de conquista queda en nada.

Pero tal vez el andar simplemente vagando la vida, sin propósitos, no tiene sentido. Se vuelve rutinario. Monótono. Insípido. 

Por eso a este año le pondría DESAFIO. Entendiendo que el anterior fue el cierre de muchos ciclos, el comienzo de muchas pérdidas, y la meta para este año era estabilizar todo aquello que había quedado destruido, coger los pedazos restantes de la obra construida y empezar nuevamente a rediseñar. Y pareciera que no me fue tan mal. 

Sentí intensamente ese volver a amar, esta vez con calma, con sanidad, con cuidado y responsabilidad. Me permití ser querido, abrazado, acogido. Crecí en lo laboral, y me lancé a mil aventuras que hace un año quizás ni siquiera me hubiese sentido capaz y hoy me tuvo dejando el lápiz al finalizar la tarea con una sensación de satisfacción indescriptible. 

Deje de sentir mi trabajo como un trabajo, y me enamoré de todo lo que hacía, del proteger, del guiar, del cuidar, del enseñar, de aprender. Y el pago real de las labores realizadas dejó de ser la cifra numérica en mi boleta de honorarios y pasó a ser la sonrisa de aquellos con quienes se establece lazos, el abrazo fuerte que te mantiene firme cuando hay menos fuerza y las palabras que de alguna u otra manera te van retroalimentando que vas bien en el camino... no en mi camino, sino en el de ir descubriendo a aquellos con quienes vas interactuando.

Un año que se tiño de aquello que quizás antes no había disfrutado tan intensamente, se llenó de AMOR. De ese incondicional, en que te valoran y aceptan tal cual eres, sin pretensiones de cambiarte y hacerte desarraigar de lo que te es natural y espontáneo. Tal vez luego de esta reflexión me dedique a re construir esta historia vital y guardarla retratada de una vez por todas. Superando ese miedo medio necio de pensar que la vida será tan irónica de hacerme desaparecer cuando termine hacer el resumen ... como esa relación que termina justo cuando decís "estamos de lo mejor"

Creo que el próximo año me dedicaré a esta meta.. al recopilar internamente todos los aprendizajes adquiridos, incorporar las nuevas experiencias y dejar hojas en blanco para lo que vendrá de acá en adelante...

Mal que mal, independiente de lo que venga en lo próximo, no hay nada que me haga arrepentirme de este año pues creo que ha sido el que he vivido con más goce y energía. Gracias.


Con-fianza

Si nos va mal en una prueba, le echamos una culpa al profesor. Si terminamos una relación, crucificamos a quien nos deja. Si se nos pone en duda, responsabilizamos a quien tiene la duda... todo, antes de reflexionar qué de nuestro actuar genera la desconfianza.

Estamos poco acostumbrados a hacernos cargo de nuestras decisiones, de nuestras acciones, de nuestros dichos, nuestros silencios. Y obviamos que estos movimientos tienen consecuencias, que se perpetúan en su repitencia y genera ruido cuando sus apariciones son reiteradas.

El hacerse cargo va mucho más allá de aceptar el error, de considerar posible la percepción del otro. Implica aceptar que lo que hicimos repercute en el otro en una intensidad y tiempo que a veces es incomprensible para nuestros propios parámetros... pero son eso... "nuestros". Es el otro quien vive y emociona la experiencia, quien sufre la incomodidad, a quien se le retuerce el estómago. Por tanto, una apertura y comprensión implicará el poder abrir los brazos las veces que sea necesario para dar fortaleza y seguridad a quien aún teme volver a ser herido. Será la fianza[garantía] necesaria para mantener y fortalecer la credibilidad que deseamos.

Ventanas abiertas, cortinas cerradas.


Continuamente nos enfrentamos a encrucijadas, decisiones, presiones. Y el camino pareciera convertirse mágicamente en un salto que contra nuestra voluntad nos obliga a actuar.

Algunas veces visualizamos lo que viene adelante, se aprecia amenazante. Porque aunque aparece como un salto imposible, sabemos que es aquél que estamos destinados a dar. Destinados. No porque lo obligue la naturaleza, el medio, los demás... sino porque hemos tomado decisiones que traen consigo implicancias que devienen de este preciso actuar.

Y si bien suelen argumentar que el primer paso es el más difícil de dar, difiero y pongo de manifiesto que son los restantes los, en verdad, complejos. Porque una decisión puede emerger de la impulsividad, de la pasión, de la ignorancia, de las ganas de riesgo o la confusión. Pero mantenerla a cuestas, montarlas en la espalda y hacerlas propias tan distante como sea el camino elegido.. ESE es el verdadero reto.

Porque eso nos da cuenta de cuántos huevos tenemos, que tan autónomos podemos ser ante un sistema que nos aliena, que nos envuelve, y que tan certera es nuestra decisión. Aunque existirán momentos de flaqueza, lo cierto (desde mi perspectiva, claro está) es que las decisiones son para defenderlas hasta el final, para empoderarnos y volvernos fuertes en cuanto al logro de identidad e individualidad.

De lo contrario, mejor sentarse y preguntarnos qué nos mueve... para qué hago lo que hago ... y, lo más básico, si estoy dispuesto a aceptar el derecho y la responsabilidad de una u otra decisión. Cuál sería el sentido, si no, de abrir ventana a la oportunidad y cerrar cortinas a la realidad.

Total, retractos he visto varios.. y más allá de la decepción, ninguno me ha (aún) aniquilado.

¿Y si doy un paso atrás?

Quizás veré que algunas cosas no han sido fáciles. Que muchas personas quedaron en el camino y solo unas pocas pudieron continuar avanzando a mi lado.

Entenderé que los silencios me aterran porque siempre traen consigo secretos que terminan deteriorando lo que con esfuerzo se ha construido, y hoy día me siento cansado de construir y reconstruir tanto.

Si doy un paso atrás tal vez me sentiré orgulloso de sentir que no me arrepiento de nada, pues todo ha significado aprendizaje, madurez y "evolución"; aunque no me molestaría haber dejado unas lágrimas guardadas para más adelante, para situaciones y personas más relevantes.

Pero se hace imposible volver atrás, reconstruir o mirar las distintas situaciones con los mismos ojos de entonces. Porque aunque pelee contra ello, las circunstancias van interfiriendo en lo que se siente, en la valoración que tenías a cosas y personas, haciendo que poco a poco se diluya aquella imagen idealizada que te permitía mantenerlas contigo, aceptarlas en tu vida.

Hoy me doy cuenta que solo quiero disfrutar, sonreír, jugar, aceptar y aprender. Quiero que me abracen sin secretos, que me miren y la comunicación fluya, acostarme pensando que lo que tengo ya es mío y estará tranquilamente el tiempo que me quede dando vuelta todavía.

Estoy agotado de los egos ajenos, de los compromisos líquidos y evaporables.Ha sido tan difícil llegar arriba, tan desesperanzador ver que los logros no significan nada cuando algo acaba, que quizás solo estoy buscando simpleza.. fluidez.

Habrá que ver qué traen los próximos pasos.. qué errores se cometen y qué aciertos se disfrutan.
Más allá de todo, ha sido más que grato ir avanzando a través de esta historia.

[ . . . ]




"Ponés canciones tristes para sentirte mejor,
tu esencia es más visible...
del mismo dolor vendrá un nuevo amanecer.
Poder decir adiós es... crecer"
(Adios - G. Cerati)




Si hubieses leído estas líneas antes no habría sorpresa. La decepción no estaría puesta en mi despedida sino en tu ceguera.

Fueron tantas señales, tantas palabras, que pareciera haberlas gritado afónico y sin sentido; pues los ojos de sorpresa no desaparecían mientras yo intentaba ampliar y hacer comprensible mi decisión.

Y por más que intenté afirmar las cuerdas, las manos se cansaron y decidieron tomarse un descanso. Un espacio para sanar las marcas, reconocer las heridas y mirar distinto un escenario que se había tornado muy gris, muy oscuro.

No desconozco todo lo que mis ojos brillaron a tu lado, lo bien que me hacían esos abrazos para enfrentar cada mañana despertando juntos y las mil y una foto que juntos poseemos trazando lo que ha sido quizás una de las mejores y más nutritivas experiencias de mi a veces corta, a veces extensa historia. A diferencia de anteriores experiencias ahora no hay rencor, no hay rabia, ni malos deseos que favorezcan borrarte. Solo un poco de dolor de sentir que tanto camino y logro no fue suficiente para saltar conmigo a lo que podría haber sido una muy buena vida juntos.

Adiós.

No más



"Besos, mentiras, secretos, heridas y yo, me estoy derritiendo.. sin darnos cuenta el frío cegó el sentimiento"
(Culpables - Nicole)



Este instante ilumina la sangre de las heridas parchadas, de los relatos melancólicos e inconclusos.
Hipnotizado por tanto tiempo, recorriendo tanta vereda y calle vacía buscando la puerta abierta que permitiera el paso y el ingreso a la calidez del abrazo.

Pero creo que percibí que no eran calles las recorridas, y las puertas tan similares no eran sino el centro de este carrusel sin rumbo, de estas vueltas sin detención que no llevan a ninguna parte si no se acciona pronto la palanca que detenga el tránsito y la fantasía del juego.
Por eso tantos recorridos familiares, por eso tantas líneas que si se juntan solo dicen lo mismo... el problema siempre ha estado ahí. Maquillado, fantaseado, olvidado, omitido y sublimado, pero aún ahí.

Y ¿qué hacer ahora para que esto sea diferente?¿para qué seguir haciendo?

Tan bueno para cuestionarme todo y cuestionarlo todo, pero tan malo para poder ver el por qué con mis propias acciones estoy manteniendo todo esto que a ratos parece tan ahogante y desesperanzador. ¿Será el afán adolescente de la historia de amor perfecta? ¿Es la necesidad de poder dar, dar, dar y siempre esperar que el escenario ideal emerja?
Si me dicen hasta el cansancio que esto no va a cambiar, que son solo alargues, palabras bonitas diseñadas para demorar un final que está escrito ya en distintos capítulos y lenguas. No habrán héroes, ni sonrisas finales de telenovelas y mucho menos el beso de "vivieron felices por siempre". Porque no está ahí el deseo compartido de que ocurra pues, de lo contrario, habría sucedido hace un muy buen rato. Si tantos años no han bastado para dar la valentía a lanzarse del risco, no hay años que puedan llenar ese vaso sin fondo.


"Ven, toma de mi, saca de mi alma lo que queda, bebe hasta la última gota..
Poco queda de mí, tu ya me robaste casi todo, solo te aviso es la última vez"

(La última vez - Nicole)




Ahora sé que al final, jamás vendrás por mi.

Silencio y Hablar


Escribo metafóricamente sin colocar nombres ni identificar claramente para no provocar daño. Traslado las ideas interminables en mi cabeza porfiada y compleja de una manera sutil para no correr el riesgo de tener que responsabilizarme más allá de lo que me creo capaz o estoy dispuesto aunque, sin embargo, abiertamente declaro (por este y otros medios) que la impulsiva e impertinente comunicación a veces es la mejor opción para abrir o cerrar capítulos.

Y hay veces que realmente no comprendo este temor, la torre de piezas ya es alta y bien lograda. Hay capítulos cerrados, otros abiertos pero concientemente ya postergados y unos pocos que simplemente dejaron de ser tema por decisión de los actores involucrados. Luego de años de responsabilidad auto impuesta dije "hasta acá no más" y solté amarras, dejé ir la soga en que pretendí mantener todo y a tantos. No más culpas, no más asistencialismo y, por cierto, no más ganas de volver a estar ahi ante futuras etapas de arrepentimiento o reconsideraciones. ¿Extraño no? Pero tal vez hasta el más porfiado se da cuenta hoy que hay situaciones que a veces escapan de nuestras manos, por las que hay que dejar que fluyan solas al son de sus propias turbulencias y con sus propios golpes. Total, ¿habrá alguien después pensando por mí todo aquello que pospongo por resolverle la vida al mundo?

Tiempo para pensar en mí.




1.. 2.. 3



Un, dos, tres y dejaré de correr.

Contaré y sin pensarlo me detendré.


El carrusel ha girado ya demasiado, mi cuerpo entero se siente mareado y angustiado. Las antiguas vueltas, antes placenteras, ahora se convierten solo en una mala repetición de una historia ya sabida: de principio a fin.


Quizás como cualquier niño, el agotamiento llega si no hay quien extienda su mano y me invite a bajar de la espera para seguir avanzando y jugando; tal vez como desesperado adolescente quiero tenerlo todo aquí y ahora porque si no, sentiré que la vida se me acabará sin más. Pero en resumen estoy al pie de tomar decisiones que espero sean trascendentes en la historia, en la propia y la compartida, pero una piedra detiene esta rueda y la mantiene estancada.


La duda va en si seguir dando vuelta hasta marearse y caer, o anticiparse a poner freno al próximo golpe.

El mal juego de las expectativas,
confías en que las cosas finalmente tomarán curso
y las promesas de un buen momento serán cumplidas.

Pero está claro que no será así tampoco ahora.

A-Dios


“Adiós” es la palabra más dura que intenta salir de mi boca, es aquella reina que jamás he podido destronar a través de mi discurso y que mantiene guardada bajo llave mi libertad.

Se mantiene ahí por el miedo a decirla, el temor a reconocerla sobre mí, sometiéndome a continuar una historia sin sentido que gira una y otra vez sobre las mismas temáticas, atormentando.

Temer inexplicablemente a quedar en un salón oscuro, cuando la habitación que me acoge es de por sí ya oscura. Temer al frío de mañana y tarde, en tanto que ahora mi cuerpo se abraza a sí mismo pues no hay brazos que me cubran y den algo de calidez.

Tal vez su reino de encanto resulta más atractivo, más interesante, de imaginar que la “vida” imaginada en mi cabeza es ideal y perfecta; atentar contra su poderío sería ver caer en pedazos la falsa-realidad, obligaría a recoger cristales de un sueño que nunca logró ser completamente hermoso sino que estuvo siempre mantenido por los anhelos futuros que aparentemente jamás serán.

Qué hacer contigo, qué hacer para poder liberarme de tus ataduras y permitir a mi cuerpo ser libre y desplegarse lejos tuyos. Duele asumir que tu simple sonido me atemoriza, duele darme cuenta que más allá de mis negaciones efectivamente existe algo por encima de mi poder y control.

Play-Me


Ofrezco un juego. Uno en que mis ojos están vendados completamente y mis manos estiradas sobre tu pecho. Donde no podré cubrir mi torso con ropa alguna y la cintura se hará demasiado sensible a la posibilidad de tener un elemento que la sostenga o restrinja. Y en que mis piernas se verán desnudas mientras buscan rozar las tuyas, paralelo a la calidez cada vez mayor de mis labios que recorrerán tu cuello y rostro en busca de tu boca.

La única regla será el aprovechar la ventaja de mi ceguera temporal, en que mi persona solo se hará responsable por aquello que es capaz de ver directamente y tener cierta rigidez corporal mientras busco sostenerme en tus hombros descubiertos. En que el frío de mi cuerpo será subsanado por el tuyo mientras tus manos realizan la infructuosa tarea de querer abarcarme y tus labios pretenden debilitarme abriendo canal para posar tu lengua junto a la mía.

Conquistando Tierras


Y qué hago si te escucho gimiendo, si percibo que estás disfrutando.

Mis oídos se vuelven un medio televisivo que transmite tu ya acostumbrado placer a costa mía, mientras me carcome por dentro la rabia de no poder quitarte aquella felicidad para hacerla mía. Porque el egocentrismo me consume por querer tener esa posibilidad de disfrutar sin culpa, de hacer mío el presente deshaciéndome del futuro y sus benditas consecuencias.

Regalarte esta pantalla, para que veas que tan bien dejo mover mi instinto y cuan profunda puede llegar mi motivación de generar esa sonrisa perversa. Otorgarte el control de verme desde distintos focos, para que observes que el placer es completo y complejo; va más allá de las caricaturas y los endiosamientos orales, sino que se concreta en el ser capaz de poder clavar la lanza de victoria sin ser percibido por el enemigo de que hay movimientos por sus tierras que luego lo llevaran al fracaso.



El Sabor Del Ron


Era mirarte suficiente para saber que esta vez no me controlaría. Que el tenerte allí, de frente, en la silla, observando; bastaba para dar opción a la lujuria, a la curiosidad.

El querer saber que tal sabían tus labios, esos que me trastornaban por años según yo, pues mi universo paralelo emocional me hacía sentir que te quería de mucho antes de conocerte. Me hacía desearte de hace mucho más que siquiera pensara en la posibilidad que aquél valioso tesoro podría también ser mío.

Y si bien fueron solo un par de segundos, podría llenar mil dibujos de cada uno de los milímetros que cruzaste para pegarte a mis labios. Unirte, seguida de la sonrisa cómplice con la frase perfecta. Caí. Me entregué.

Sabías qué decir, cómo y en el instante ideal. Insuficiente habrían sido mis intentos de mantenerte luego a raya. Pues una vez desenfrenada la pasión solo me quedaba volverme un adicto a esa adrenalina prohibida, inesperada.

No me conformaba ya con tus labios. Mis manos querían recorrerte, conocerte, permitirse concretar aquello que solo podían sentir hasta entonces en los pensamientos desvariados posteriores a la cerveza que embriaga, al sabor dulce del ron compartido.

Un cuerpo perfecto, unas líneas increíbles y una piel que solo me hacía pensar en no dormir ni despertar para mantener el encanto embriagante de la noche.

Tu sonrisa cada vez que mis labios se posaban en tu cuerpo, la risa cuando mis manos intentaban poseerte en totalidad. Lujuria parcial, suficiente para seguirte soñando, bastante para esperar la continuación de esta aún fantasía de atrevernos desatar nuestros lazos para escaparnos bien lejos tan solo a disfrutarnos.

Desde Tu Ventana


Te pasabas las manos por la cabeza una y otra vez, desordenándote aún más el pelo, que de por sí estaba ya todo disperso evidenciando una noche de sueño muy pesado o un amanecer un tanto difícil luego de días de mucho ajetreo.

Mirabas a todos lados, como si sagaces intrusos estuviesen entrando por tu cuarto queriendo extraer cada centímetro de privacidad o descubrir aquellas debilidades que en el “fuerte” de tu metro cuadrado te mantenían intacto y distante de cualquier dolor.

De repente enfocabas la vista, y parecías querer mirar más allá de lo que estaba al alcance de tus manos. Tus ojos se ponían más grandes como si una gran sorpresa hubiese ahí frente tuyo, luego miraban el techo como si buscaras la excusa que te sacara de una situación muy tonta o indeseable.

Los minutos avanzaban, y a mi se me hacían horas. Sentía que llevaba horas ahí mirando cuando al ver mi reloj tan solo contaba un par de minutos desde que mis ojos voyeristas se posaban en vos. Y es una rara sensación esa de visualizar sin que te observen, de poder intuir e interpretar sin límites en una complicidad no explícita, donde la persona observada no sabe que en cada movimiento incentiva y extiende aún más el ojo intrigado y curioso desde el otro lado de la ventana.

Por fin enfocaste la mirada en mi persona, reconociste aquella carga energética encima de ti, los ojos que describían y evaluaban, que admiraban y necesitaban. Pues sí, te habías vuelto desde los primeros instante una necesidad adictiva de poder seguir descubriendo más allá de ese rostro multifacético e indescriptible por sus múltiples expresiones e interminables detalles que le hacían ser tan particular y deseable.

Fantasía Amiga



Sin siquiera pensarlo ni premeditarlo te sentabas ahí a mi costado, a una distancia precisa para no alcanzarte con mis manos pero suficiente para pensar en algún perdido intento de lograrlo.

Para mi fortuna, o mi desgracia, la luz del día cayendo se ubicaba justo en tu rostro. Confirmando aquella ilusa percepción mía de que ese haz dorado lograba destacar lo más bello de las personas: asemejando la piel a un manjar del cielo, los labios a una utopía de un mejor mundo y tus ojos a herramientas invencibles, cuya capacidad de penetrar en mi mirada esquiva tornaban un tono más rojizo a mis mejillas ya avergonzadas.

Cómo partí mirándote con estos ojos fue un misterio. Sólo recuerdo que una tibia sonrisa tuya empezó a alterar mis nervios y los movimientos torpes cada vez que estábamos cerca me hicieron dudar de si cubrían nuestra estupidez natural o disfrazaban un temor más profundo a hacer algo equivocado ante este nuevo objetivo que nos habíamos planteado en nuestras fantasías.

Pero cada roce era un escalofrío, el tacto unas ganas de afirmarte por mucho más tiempo y los ocasionales abrazos una manera sutil de hacerte saber que quizás deseaba tenerte en mis brazos.

Más de un minuto busqué esa complicidad de miradas que me hiciera sentir confiado de lanzarme a robarte inicialmente un beso, posteriormente tu total creatividad; pero esas señales más que favorecer la instancia me hicieron temer el alcance de las consecuencias y esperar que ojala fueses vos quien te motivaras a liberarme de la pecaminosa culpa de dar el primer paso.

Únicamente quedó el silencio entre vos y yo, el silencio que fue más cómplice y evidente que todos nuestros actos; en que creo que me hice la idea de que realmente deseaba estar con vos y en que imagino entendiste que aquél instante a solas era más que un momento de charla.

Sexo Virtual

Tal vez en un momento inicial pensé que sería solo la excitación del momento, o la satisfacción de una necesidad inmediata a través de manos propias pero proyectadas en un alguien distinto a mí.

Desde un breve movimiento podía desencadenarse un abanico de lujuria y opciones vinculadas a la sexualidad, al orgasmo, al poseer y entregarse; pero así también una gama de decisiones y proyecciones respecto a lo que el siguiente paso traería consigo.

Y así fue: una prenda que sube, otra que cae y que en segundos empiezan a moverse arriba y abajo, lejos o cerca, como una especie de sinfonía del sexo en donde los cuerpos son solo instrumentos que van brindando compases de buena melodía, de ritmo carnal que se van intensificando mutuamente hasta el momento del éxtasis.

Iluso sería pensar que semejante sinfonía quedaría solo en el espacio específico en que se compone, pues como toda melodía trascenderá los oídos y se intentará tararear en otros o de reproducir de manera solitaria en habitación desde el recuerdo de aquella experiencia orgásmicamente placentera.

De ahí que el nexo carnal deja la fantasía virtual y se concreta en el pensar, se hace presente y futuro en el deseo de que la experiencia idealizada se vuelva aún mejor en la presencia física del otro. Ocurrir, quizás suceda, todo dependerá de los umbrales que tengamos de permitirnos infantilmente traer a la realidad aquellos sueños reprimidos.

"El Resumen"


“Observando quedo perplejo ante tanta historia,
Tanto ir y venir que han dejado roca sobre roca
Hasta construir esta montaña en la que hoy coloco mi pie
En señal de victoria, de conquista de mí mismo”

Así finalizaba el texto original de la foto hoy enmarcada en blanco.
Y podría pensarse que es la visión, de la vista de mí mismo dos años atrás.
Dos años atrás en que algunas amistades se agarraban fuertes,
Personajes aparecían con esperanza de nueva vida, de nuevas brisas.

Años en que se creía que el bajón y las caídas habían sido superados
Por el manto protector de ciertos lazos que se creían fuertes, útiles.
Y que, sin embargo, hoy se perdieron en el anonimato
Del “delete” en diversas fuentes.

Pero, de todas maneras, no se cierra un mal año,
Ni se acaban las frustraciones, ni se siente carente de alegrías.

Este fue el año de la familia, el momento de los lazos que
Trascienden las circunstancias y se ubican en los corazones.
Porque sí, hay varios corazones.

El de “padre”, el de hermano, el intento de consejero, el amante…
Y un sin fin de versiones de un mismo sujeto, yo.

Feliz por las personas que por fin dejaron de ser carga en mi vida,
Que me desataron de la responsabilidad de sus actos, de sus críticas.
Feliz por aquellos que aún siguen atormentándose a sí mismos
Buscando alguna nueva estrategia de querer significar aún conmigo.

Pero más feliz por aquellos que no hacen nada
Y que sin embargo las subo como carga, me responsabilizo
Tanto de sus actos como de su bienestar y los hago significativos,
Porque esos son a quienes amo… por ellos brindaré una y otra vez.

Feliz 2008!